Jackie Chan “Fui un inconciente”

Lan Xiang | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Jackie Chan, el célebre actor hongkonés que hizo una carrera a base de patadas, puñetazos y artes marciales, y encarnando a personajes íntegros que luchaban contras los malos sin escrúpulos, acaba de publicar sus memorias a los 64 años, y ha confirmado algo que ya era un secreto a voces en China. Parece que Chan, a la vista de lo que cuenta sobre su vida, dista mucho de esos personajes buenos y moralistas de sus películas, ya que ha estado repleta de maltrato a su familia, adicciones, descontrol general, prostitución… En fin, que hay una frase en boca del actor que define perfectamente su vida: “He sido un capullo total”, según adelanta el Daily Mail. Never Grow Up se llamarán las memorias que se publicarán en unos pocos días, y del que ya se conocen algunos detalles. Por ejemplo, y lo que resulta más terrible de lo que hemos podido saber, es que cuando su hijo Jaycee era solo un bebé, lo lanzó de un lado a otro de una habitación en plena discusión con su mujer, Joan Lin. El niño tuvo suerte porque fue a caer en un sofá y no sufrió lesiones de ningún tipo.

“La escondía el dinero porque llegué a pensar que era una cazafortunas. Reconozco que no he sido un buen padre ni un buen marido, pero por lo menos creo que acabé compensándoles con el paso del tiempo”, cuenta Chan.El actor habla también de sus complicados inicios en la industria del cine, cuando no era más que un extra en películas de artes marciales:

“Todos los que estábamos en ese mundo sabíamos que, si algo salía mal, no volveríamos a ver la luz del día. Teníamos una mentalidad a corto plazo, lo que implicaba gastarnos todo nuestro dinero de forma imprudente. Recuerdo de que en esos años llevaba encima muchísimo dinero en efectivo porque, tras haber vivido en la pobreza, el efectivo me proporcionaba una falsa sensación de seguridad”.

Cuando le llegó la fama, su vida se convirtió en un desfase del que le era muy complicado salir. “Hubo un año en que pagué más de dos millones de dólares en comidas para otra gente, e incluso regalaba extravagancias, como relojes, coches o chaquetas de cuero hechas a medida”.

El dinero le permitía hacer fiestas sin fin, repletas de alcohol y prostitutas. Reconoce que solía acostarse con una profesional del sexo, a la que identifica como “número 9”, y que conducir borracho sus muchos deportivos era algo bastante habitual.

“Muchas veces conducía borracho… Una vez estrellé un Porsche por la mañana, y un Mercedes por la noche”.

El actor también cuenta que no le gustaba estudiar, y que de hecho, no llegó a aprender a leer ni a escribir. De hecho, algo que según dice le llena de vergüenza, aún no sabe hacerlo, y cuenta un ejemplo: todavía sigue sin firmar sus tarjetas de crédito porque apenas sabe hacerlo.