Cuba, Years and Years y lo que se nos viene

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Years and Years, serial de la televisión inglesa, da por seguro que Donald Trump ganará la reelección presidencial, que a la altura de 2024 Estados Unidos iniciará una guerra nuclear, y que en los países altamente desarrollados pasará la moda de las operaciones para cambiar de sexo y los jóvenes soñarán con convertirse en datos, haciendo desaparecer sus cuerpos a fin de devenir eternos vagando por la red de redes. Hay originalidad en esta historia, que tiene entre los protagónicos a Emma Thompson, una especie de política a quien le importa un carajo lo que sigue ocurriendo entre palestinos e israelíes, y escandaliza a los que se dicen puros al decirlo así, con todas sus letras, ante la tv porque su preocupación central es que recojan la basura en el barrio donde vive. Sí, es original el enfoque, pero a mí me resultó tan agobiante que no encontré ánimo para ir más allá del tercer capítulo, aunque todavía me pregunto si habrá que esperar hasta 2024 para que la ficción se convierta en realidad. El embajador cubano Ramón Sánchez Parodi, experto en Estados Unidos y participante en varias conversaciones secretas con sus líderes, es uno de esos analistas que no cree en ficciones y tampoco se arriesga todavía a dar por segura la reelección de Trump. Solo apunta que el showman “se encuentra en una situación muy vulnerable” tras las matanzas a tiros por nacionalistas blancos los pasados sábado 3 y domingo 4 en El Paso, Texas y Dayton, Ohio, “aunque todavía -alerta- goza de un sólido apoyo de las bases conservadoras, y el Partido Demócrata está fragmentando y con un bajo nivel de confianza por parte de los electores. La razón es que ahora, a diferencia de lo ocurrido en 2016, Trump debe defender su gestión de gobierno y en realidad no tiene mucho de positivo o exitoso que mostrar como resultado de su labor presidencial”. Ese personaje es uno de los artífices claves del desequilibrio político y estratégico que padece el planeta, y principal inspirador de visiones como las de Years and Years. Retiró a su país del acuerdo con Rusia para la no proliferación de armas nucleares de mediano y corto alcance, como si juagara en la bolsa de Nueva York, ni hablar de su repliegue de los pactos para reducir los peligros del cambio climático, al que considera un invento chino para joder a los americanos. Rechazó además por muy blando el acuerdo con Irán firmado por su antecesor Barack Obama con vista a evitar el desarrollo de más armas atómicas; ha dado un insólito respaldo al sionismo en Israel; mantiene una guerra comercial con China; ha bloqueado de manera total, por sus reverendos gûevos, a Venezuela y amenaza con enfrentar a Moscú y a Beijing si no admiten esa decisión; e intenta cortarle el agua y la luz a Cuba. Y a lo interno de la Unión Americana, aunque después de las matanzas jure lo contrario hasta por su señora madre, exacerba la supremacía blanca sobre negros e inmigrantes de “esos países de mierda”, como se refirió a los más empobrecidos de América, dejando pequeño, muy pequeño a aquel obeso creador de Fox News, que condenó a Obama por “comunista” y se hizo construir un bunker bajo tierra para sobrevivir al apocalipsis que pronosticaba por el auge de la chusma socialista en su país.

En muchas ocasiones la realidad sobrepasa a la ficción, por ello también dejé de seguir a Years and Years. No hay que esperar a 2024 o por la reelección de Trump o porque los jóvenes de los países ricos quieran convertirse en datos. Estamos en 2019 y sobran las razones para vivir con pesadillas.